Horas que se van
Redes sociales, video y juegos en horario de trabajo. Nadie lo nota hasta que el trabajo no sale.
Instalamos un firewall empresarial — el equipo de seguridad por el que pasa todo tu internet — y lo administramos por ti mes con mes, como un servicio de renta. Para tu oficina o empresa. Lo usamos todos los días en nuestra propia oficina.
Tu internet es una herramienta de trabajo. Sin control, se convierte en una fuga de tiempo, de velocidad y de seguridad.
Redes sociales, video y juegos en horario de trabajo. Nadie lo nota hasta que el trabajo no sale.
Una descarga o un video en alta calidad y la videollamada con tu cliente se corta.
Un equipo infectado o alguien probando contraseñas desde afuera, sin que nadie se entere.
Detrás del módem todos tus equipos salen con la misma dirección. Si algo pasa, no hay a quién señalar.

Tú decides qué se permite: bloqueamos por categorías de sitios o por sitio específico, y cerramos los atajos para que nadie se brinque el filtro cambiando la configuración de su computadora. Además, el firewall reparte la línea entre todos los equipos, y cuando uno solo está trabajando aprovecha el internet completo.

Al instalar revisamos tu módem y tu router actuales. En nuestra instalación, esa revisión encontró un acceso remoto antiguo abierto a internet que recibía intentos de adivinar contraseñas. Después, el firewall analiza el tráfico de tu red en busca de ataques conocidos, todos los días.

El firewall registra qué equipo visitó qué sitio y lo guarda 2 años, con una segunda copia fuera del firewall. Así tu empresa sí puede saber quién fue y, si hace falta, entregarlo a la autoridad. Lo que nunca hacemos es leer lo que tu personal escribe o recibe, ni el contenido de las páginas seguras: eso solo lo puede autorizar un juez, y tampoco hace falta instalar nada en cada computadora.
Esto es lo que nuestro equipo hace por tu oficina durante todo el contrato.
Nos llega un aviso cuando tu internet falla —con la hora y la duración de la caída— y si un equipo intenta hacerse pasar por el firewall dentro de tu red.
Entramos por un canal cifrado y lo resolvemos sin ir a tu oficina. El panel del firewall nunca queda expuesto a internet.
¿Un sitio que hay que permitir o uno nuevo que bloquear? Nos dices y lo cambiamos.
Las listas de sitios bloqueados y las reglas de detección de ataques se actualizan solas cada día.
Guardamos cada día una copia cifrada de su configuración, lista para restaurarla.

Cuántos equipos tienes y cómo te conectas hoy.

Las acordamos contigo antes de encender nada.

Lo dejamos funcionando sin frenar tu operación.

A partir de aquí corre todo lo que incluye tu renta.
Funciones en desarrollo, sin fechas comprometidas: cada una se suma al servicio cuando queda terminada y probada.
Reglas distintas según el día y la hora.
Equipos que solo pueden entrar a los sitios que tú autorices.
Permisos distintos para cada persona o departamento.
Controlar programas y apps, no solo sitios web.
Frenar el ataque al detectarlo y aislar el equipo infectado.
Si se cae tu proveedor, la oficina sigue conectada por el segundo.
Acceso para visitas con fichas, separado de tu red de trabajo.
Cámaras, impresoras y similares en su propia red.
Cómo se usó tu internet, qué se bloqueó y qué atendimos.
Nos enteramos aunque se vaya la luz en tu oficina.

Lo que alguien navegue con los datos de su propio teléfono no entra a la red de tu oficina, así que el firewall no lo puede controlar.

Si el equipo falla hay una interrupción corta mientras lo restablecemos. No instalamos dos en espejo: para una oficina de este tamaño sería un gasto de más.